3 hábitos fundamentales para la prevención del cáncer de mama

3 hábitos fundamentales para la prevención del cáncer de mama

Nuestros hábitos juegan el papel más importante en relación a nuestra salud. Muchas veces el hacer parte de nuestra rutina una actividad nos hace notar cambios inmediatos en nuestro cuerpo, con los que estamos y nos sentimos mucho mejor. Sin embargo, pocas veces ponemos el foco en la función preventiva que pueden tener estos hábitos, aunque es sin duda uno de los grandes beneficios que obtenemos por llevar un estilo de vida más saludable.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) anualmente se detectan 1.38 millones de casos nuevos de cáncer de mama en el mundo. Desafortunadamente, en nuestro país es la segunda causa de muertes en mujeres y es por eso que las campañas de detección, prevención y cuidado de esta enfermedad se han intensificado de gran manera en los últimos años.

El primer paso para combatir esta terrible enfermedad como con cualquier otra, es la prevención. Es por eso que te queremos compartir 3 hábitos que pueden ayudarte a reducir el riesgo de la aparición del cáncer de mama, de acuerdo a las recomendaciones que da Breast Cancer Organization.

1.Una dieta variada, evitando alimentos con pesticidas.

Se tiene estimado que la dieta es responsable de aproximadamente el 40% de todas las formas de cáncer. No existe un alimento como tal que esté comprobado científicamente que puede evitar la aparición del cáncer de mama, sin embargo los alimentos pueden ser determinantes para que nuestro cuerpo esté lo más sano posible.

No es ningún secreto que la forma más efectiva en la que podemos fortalecer nuestro sistema inmune es a través de la alimentación. Cuando nuestras defensas están mejor no solamente nuestro cuerpo está mejor preparado para afrontar una enfermedad, sino que reducimos el riesgo de contraerlas.

¿Y en qué consiste una dieta variada? En una alimentación que contenga diferentes alimentos de cada uno de los grupos de alimentos (frutas, verduras, lácteos, productos de origen animal, cereales y leguminosas) con diferentes colores, texturas y sabores, para que obtengamos el mayor número de nutrimentos de distintos alimentos, tales como:

  • Vitamina C: a través de frutas y verduras como guayaba, naranja, mandarina, mango, piña, limón, toronja, fresas, kiwi melón, brócoli, jitomate, y pimiento rojo y verde
  • Vitamina E: avellanas, cacahuates, almendras, pistaches, mango, aceite de oliva y semillas de girasol
  • Vitamina A: zanahoria, espinaca, lechuga, huevo, mango y melón
  • Omega-3: corazones de hemp, semillas de chía, salmón, pescado, atún y frutos secos
  • Vitamina D: principalmente pescados como atún, salmón, sardinas y caballa, otras fuentes son los lácteos (leche de vaca, queso, yogurt) y la yema de huevo; en menor proporciones fuentes vegetales como germen de trigo y champiñones
  • Zinc: arroz integral, camarón, chocolate negro, semillas de calabaza, cereales enriquecidos, carne de res, pollo y de pescado
  • Probióticos: yogur, y bebida probiótica como kéfir y kombucha
  • Complejo B: hígado, mariscos, pescado, huevo, productos lácteos
  • Ácido fólico: verduras de hoja verde (ej. espinaca, acelga) y cereales enriquecidos
  • Hierro: carnes rojas, verduras de hoja verde y frutos secos
  • Selenio: pescado, mariscos, huevo, cereales integrales y ajo
  • Antioxidantes: cacao, moras azules, frambuesa, fresa, jengibre y cúrcuma

Otra de las recomendaciones más importantes para prevenir la aparición del cáncer de mama, es la de evitar alimentos que contienen pesticidas. Este tipo de compuestos han demostrado tener un efecto en las células, provocando cambios no saludables. Muchos de los pesticidas pueden provocar un daño en el material genético y la modificación en la información genética se ha relacionado con un alto riesgo de padecer cáncer.

Aunque no está totalmente comprobado, sí hay varias investigaciones que sugieren que hay una relación entre el consumo de carne roja y el cáncer de mama. La principal cuestión es con las carnes procesadas, las cuales tienen un alto contenido de grasas, sal y nitratos. Por otro lado, están las carnes que fueron genéticamente modificadas, llenas de hormonas y antibióticos. Es por eso, que un gran hábito es mezclar las fuentes de proteína, tanto con proteínas de origen vegetal, como de origen animal.

En YEMA puedes encontrar una gran variedad de alimentos llenos de nutrimentos, desde superfoods (alimentos que en pequeñas porciones son altos en nutrimentos) hasta los básicos de la despensa. Todos nuestros productos son libres de pesticidas, fertilizantes y OGM´s (Organismos Genéticamente Modificados). Descubre nuestro pasillo de comida.

2. Utilizar productos de cuidado personal libres de químicos dañinos

La gran mayoría de productos de cuidado personal los usamos todos los días. El shampoo, los jabones de cuerpo y manos, cremas, entre otros, son productos que forman parte de nuestro día a día y es por eso que debemos elegirlos conscientemente.

Las sustancias químicas están presentes en la gran mayoría de los productos de cuidado personal. A pesar de que todas cumplen con una función, algunas de éstas pueden ser sumamente dañinas para nuestro cuerpo. No solamente pueden lastimarnos la piel, sino que existen ciertas sustancias que son disruptores hormonales y por lo tanto son susceptibles a desarrollar distintos tipos de cáncer.

El gran problema de los disruptores hormonales es que pueden modificar la forma en la que actúa en el cuerpo el estrógeno y otras hormonas fundamentales para el equilibrio de nuestro organismo. Estas son algunas de las sustancias químicas que pueden generar este efecto en nuestro cuerpo y que por lo tanto debemos evitar:

  • Parabenos: Sustancias químicas que están presentes en la mayoría de los productos de cuidado personal. Los parabenos se usan principalmente como conservadores en varios productos cosméticos porque son de muy bajo costo. La mayoría son de origen sintético y pueden generar reacciones alérgicas hasta alterar el equilibrio hormonal. En muchos casos penetran la piel y actúan como una versión débil del estrógeno en el cuerpo, lo que se puede traducir a la larga en una activación del desarrollo de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas.

  • Ftalatos: Esta sustancia química se utiliza típicamente para darle color y fortaleza al barniz para las uñas y también en el spray para el cabello. Sin embargo, igualmente lo podemos encontrar en productos más generales como los de limpieza y algunos más de cuidado personal (con la misma función). No actúan de la misma forma que el estrógeno, aunque pueden ser un disruptor del equilibrio de otras hormonas que interactúan con el estrógeno, entre ellas la testosterona.

Para poder reducir nuestra exposición a este tipo de sustancias, es importante buscar productos de cuidado personal y de limpieza con fórmulas naturales. Y lo más importante, siempre leer las etiquetas para ver qué tienen los productos que usamos todos los días.

En YEMA todo nuestra línea de cuidado personal está libre de parabenos y ftalatos, porque creemos en las maravillas de los ingredientes 100% naturales para hacer mejores productos para ti y el planeta. Descubre el cuidado personal YEMA.

3. La actividad física, igual de importante que siempre

Hacer ejercicio es un hábito que nos aporta mucho más que simplemente estar en forma. Es por eso que especialistas como nutriólogos o médicos son muy insistentes en la importancia de la actividad física como una herramienta más para fortalecer nuestro sistema inmune.

De acuerdo a varias investigaciones las personas que realizan una actividad física constantemente tienen un riesgo menor de padecer varios tipos de cáncer. Para el cáncer de mama, no solamente disminuye el riesgo de padecerlo por primera vez, si no que se reduce significativamente la probabilidad de la recurrencia de este cáncer.

Es cierto que no se sabe si es el ejercicio concretamente el que reduce el riesgo de cáncer de mama, sin embargo los estudios han demostrado que las mujeres que hacen alguna actividad física (de moderada a energética) de más de 3 horas a la semana, tienen entre un 30 % y 40 % menos de riesgo de padecer esta enfermedad.

La actividad física de moderada a enérgica es aquella que hace incrementar nuestra frecuencia cardiaca mientras vamos realizando ejercicio. Algunas de estas actividades pueden ser:

  • Nadar
  • Ciclismo (estático o de ruta)
  • Correr
  • Canotaje
  • Caminata

Por otro lado, la actividad física también es fundamental para mantenernos en un peso ideal, lo que ayuda a que nuestro organismo esté más saludable y por lo tanto sea menos propenso a padecer distintos tipos de enfermedades, entre ellas el cáncer de mama.

Es fundamental que logremos hacer de la actividad física un hábito, porque complementado con una buena alimentación y un buen descanso, fortaleceremos de gran manera el sistema inmune y no sólo estaremos más preparados para combatir enfermedades, sino que además seremos menos propensos a padecerlas.

No te olvides de la autoexploración y la revisión constante

Por último, está la recomendación más importante de todas, la autoexploración y la revisión médica constante. Los especialistas recomiendan al menos una vez al mes hacer una autoexploración para conocer a la perfección la forma del seno, así podemos identificar anormalidades y en ese momento acudir al médico.

Muchos médicos aconsejan hacer esta revisión cuando se está en la regadera, ya que con el jabón la sensación del tacto en los dedos se intensifica y podemos notar de forma más clara si sentimos algo diferente en el seno. En caso de notar algo diferente, no debemos esperar para acudir con un especialista, entre antes se haga la revisión, siempre será mucho mejor.

Eduardo Catalán

Equipo de desarrollo de productos de cuidado personal en YEMA

Publicado el viernes 30 oct. 2020

Fernanda Santoscoy

Nutrióloga y jefe de desarrollo de producto en YEMA

Publicado el viernes 30 oct. 2020