3 razones para consumir alimentos con certificación orgánica si vives en México

3 razones para consumir alimentos con certificación orgánica si vives en México

Seguramente te has preguntado por qué existe tal fiebre por los productos orgánicos, y es que es un hecho que cada vez encontramos más en los pasillos del supermercado o más tiendas especializadas en este tipo de productos. Sin embargo, el consumo en nuestro país no es tan alto, a pesar de que México es el cuarto productor a nivel mundial de este tipo de productos.

Se tiene estimado que sólo el 15% de los productos orgánicos que se producen en nuestro país son consumidos en México, el resto se exportan. Y es aquí donde nos hacemos la pregunta, ¿Por qué el consumo orgánico en México no es mayor? Probablemente uno de los motivos más importantes es que se desconocen todos sus beneficios.

Hay miles de razones para elegir los alimentos orgánicos, desde la salud de cada uno, hasta el cuidado del planeta, aunque contarlas todas nos llevaría mucho tiempo. Es por eso que te queremos resumir esta lista en 3 razones, las cuales si vives en México debes de tomar aún más en cuenta.

1.Más de 100 pesticidas prohibidos en otros países, son utilizados en México

El uso de pesticidas en México ha tenido un crecimiento enorme durante los últimos años. Mientras más crece el mercado agricultor mexicano, el uso de pesticidas crece a la par, lo que trae un gran número de problemas tanto para la salud de los consumidores, como para el medio ambiente.

Una de las principales problemáticas es que en México las regulaciones para el control de los pesticidas son muy blandas y por lo tanto se permite el uso de muchos que son realmente dañinos. Incluso cuando varios estudios científicos han demostrado que algunas de estas sustancias pueden causar problemas metabólicos, neurológicos, endocrinológicos e incluso cáncer. En México se permite el uso de alrededor de 140 pesticidas que en otros países ya han sido prohibidos a raíz de estos estudios.

A pesar de que existen instituciones como la SADER (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural) o la Secretaría de la Salud, las regulaciones internacionales sobre el uso de pesticidas y fertilizantes son totalmente ignoradas. A pesar de que México es país miembro de las Convenciones de Rotterdam y Estocolmo, que tienen como uno de sus objetivos restringir el uso de pesticidas o sustancias tóxicas en el comercio internacional, en nuestro país se siguen utilizando muchísimas de estas sustancias.

En 2018 la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humano) emitió la recomendación de adoptar acciones de política pública para regular adecuadamente el uso de pesticidas de alta peligrosidad. Mediante esta recomendación se reconoció que “la falta de control constituye violaciones a los derechos a la alimentación, agua potable, medio ambiente sano y salud”. Lo que nos comprueba que realmente ha habido muy poco control sobre el uso de estas sustancias en la agricultura mexicana.

Al tener tan pocas garantías de que los alimentos que consumimos todos los días no están libres de sustancias dañinas para nuestra salud y para el medio ambiente, los productos orgánicos son una gran alternativa. Cuando un producto tiene certificación orgánica, tenemos la certeza de que no fue tratado con sustancias químicas peligrosas durante su desarrollo (sí se puede hacer uso de pesticidas y fertilizantes naturales en cantidades limitadas).

2. La ganadería certificada orgánica asegura que los animales no reciben hormonas ni antibióticos

Al hablar de las maravillas de los productos orgánicos es imposible que dejemos de lado el cuidado de los animales. No solamente la agricultura puede ser orgánica, también la ganadería lo puede ser. Y en este caso no solamente nuestra salud se ve beneficiada, sino también la de los animales.

La ganadería orgánica nos garantiza que los animales fueron criados sin hormonas sintéticas ni antibióticos. Su alimento es 100% natural y totalmente libre de pesticidas, por lo que no tienen contacto con ninguna sustancia tóxica, las cuales por supuesto tampoco terminan llegando a nuestro cuerpo cuando consumimos proteína animal.

Sin embargo, los beneficios no sólo están presentes en nuestra salud y en la de los animales, también en el estilo de vida del ganado. El factor ético también es muy importante, ya que la certificación orgánica nos asegura que los animales viven el libre pastoreo (sin jaulas), mejorando significativamente su calidad de vida y sin el estrés y la crueldad que puede representar la ganadería tradicional.

Si bien es cierto que los productos de origen animal con certificación orgánica pueden llegar a ser más caros, cuando se paga por éstos no solamente se está comprando un producto que es más saludable, sino también uno mucho más ético. Esta es una de las grandes razones por las cuales elegir un producto orgánico puede ser mejor.

3. La certificación orgánica nos garantiza que se usaron prácticas agroecológicas

Ya sabemos que los productos con certificación orgánica son mejores para nosotros y también para los animales, pero si aún no te convencen totalmente, esto seguramente lo hará. Los productos orgánicos no solamente cuidan la salud de quienes los consumen, sino que también cuidan de todo lo que los rodea y con ello me refiero al medio ambiente.

Cuando compramos productos orgánicos estamos impulsando el uso de prácticas agroecológicas, las cuales con el tiempo se han ido perfeccionando y cada vez son mucho mejores para nuestro planeta.

Y seguramente te preguntarás, ¿en qué consisten estos métodos? Hay que partir por el pilar de este tipo de agricultura, el cual es buscar el aumento de los recursos naturales, en vez de agotarlos. Lo consigue a través de las prácticas agrícolas orgánicas, como cultivos de cobertura, rotación de cultivos, composta, refugios móviles para animales y rotación de pastoreos.

La salud del suelo es la gran beneficiada de las prácticas agrícolas orgánicas y no solamente por la ausencia de químicos que pueden lastimar el suelo, sino por la rotación de cultivos. Este sistema se usa en la agricultura orgánica (no exclusivamente) y consiste en alternar plantas de distintas familias y con necesidades nutritivas diferentes, en el mismo lugar durante diferentes ciclos. De esta manera se evita que el suelo sufra un agotamiento y que las enfermedades que afectan a cierto tipo de plantas, se presenten en un tiempo determinado.

En pocas palabras, la rotación de cultivos es proteger la salud del suelo de plagas, enfermedades y problemas de maleza, mediante un cambio constante del producto que se cultiva en ese suelo. Unos meses se puede cultivar maíz, otros tomates y otros trigo, de esta manera la salud del suelo se ve beneficiada. Y por supuesto, la agricultura orgánica utiliza este método.

Una práctica similar son los cultivos de cobertura, los cuales consisten en cultivar con vegetación viva y con raíces que retienen la tierra, con la idea de evitar la erosión del suelo. Finalmente el objetivo es el mismo, proteger el entorno en el que crecen los alimentos que llegan hasta nuestras casas y que la agricultura sea una práctica en la que realmente todos salgamos beneficiados.

Por otro lado está la composta, una práctica mucho más común ya que incluso la podemos realizar en nuestras casas. Básicamente, es un abono orgánico que se consigue a través de la descomposición natural de residuos orgánicos y como te podrás imaginar es muy utilizada en los cultivos de productos orgánicos.

Finalmente, otra de las prácticas agroecológicas utilizadas en el cultivo orgánico es el riego inteligente. Con el objetivo de disminuir el desperdicio de agua que hay en la mayoría de la agricultura tradicional, este sistema usa exactamente el número de agua necesaria para cada cultivo y por lo tanto también se evitan los periodos de sequía.

Es muy bueno que conozcamos estas prácticas porque nos dan a entender todos el esfuerzo que hay detrás del cultivo de los productos certificados orgánicos. Su consumo también promueve el crecimiento de prácticas agroecológicas y el certificado como tal nos asegura que realmente éstas se llevaron a cabo para llevar a tus manos el producto que consumes.

El siguiente gran paso es la agricultura regenerativa, la cual promueve prácticas agrícolas que aumenten los recursos naturales, en vez de agotarlos, enfocándose en particular en la regeneración del suelo. Por otro lado, también es regenerativo económicamente, ya que reduce drásticamente los costos variables e incrementa los rendimientos dentro de los proceso agrícolas.

Mejores para ti y mejores para el planeta.

Está claro que los productos orgánicos son muchísimo más que una moda pasajera; su crecimiento año con año es notable y la demanda por los mismos también. Sin embargo, aún hace falta empujar mucho más el consumo de estos para que más personas formen parte de un ciclo en el que todos salimos beneficiados.

En YEMA estamos convencidos de que si queremos ser el primer supermercado consciente, los productos orgánicos no pueden faltar en nuestros pasillos. Es por eso que hoy tenemos más de 100, entre desarrollos propios y de otras marcas que siguen nuestra misma filosofía.

Te invitamos a conocer todos los productos orgánicos que tenemos en los pasillos de YEMA, desde básicos de despensa, hasta vinos, endulzantes, superfoods y mucho más. Ver productos certificados orgánicos.

Alonso Revilla

Editor Digital del Mundo Y

Publicado el lunes 8 feb. 2021

Laurène Maire

Directora de Desarrollo y Compras / Co-founder de YEMA

Publicado el lunes 8 feb. 2021