Empaques reciclables

Empaques reciclables y la importancia de reciclar

Según la Real Academia Española (RAE), la palabra reciclar se denomina como: someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar.

A todos, aunque sea alguna vez en la vida, seguro desde la primaria, nos han hablado de reciclaje. Vivimos en una época en la que este proceso es fundamental para nuestra calidad de vida. Pero aun con toda la publicidad que se le hace, son pocas las personas que reciclan, y menos aún, las que reciclan de forma correcta. Tiene su chiste, no crean. Pero ¿por qué reciclamos? No es novedad que tenemos un problemón de generación de basura. En 2016 se generaron 242 millones de toneladas de desechos plásticos a nivel mundial. Eso equivale al peso de 44 millones de elefantes, 1.3 millones de ballenas azules o 33 mil torres Eiffel. Desafortunadamente no existe —por lo menos por ahora —una solución perfecta a ese problema, pero sí podemos ayudar a reducirlo de manera considerable, mediante el reciclaje.

Cada mexicano, como tú o como yo, genera aprox. un kilo de basura todos los días; y el principal problema es que la buena mayoría de esa basura es no-biodegradable y/o de uso único. Paréntesis rápido, por si no sabían: los materiales biodegradables son aquellos que se degradan en condiciones naturales y ecológicas normales, en un plazo de tiempo relativamente corto. Por ende, los no-biodegradables, son los que necesitan otro tipo de proceso para que se les dé una segunda vida. Eso es el reciclaje. Y, como era de esperarse, no es cualquier cosa. No es tan fácil como meter la basura en un sombrero, decir las palabras mágicas y bada-bim bada-bum, tenemos un producto nuevo. Hay un montón de ciencia y talacha involucrada en este proceso, dependiendo el tipo de plástico de que esté hecho. Pero no me adelanto, ahora regresamos a eso.

El primer paso, como todos sabemos, es separar la basura en tres categorías principales: orgánico, inorgánico reciclable e inorgánico no-reciclable. Los orgánicos son, por ejemplo, restos de comida, verduras y hortalizas, pelo, uñas, filtros de café, bolsas de té. Los inorgánicos reciclables son papel, cartón, vidrio y plástico; y los no-reciclables son colillas de cigarro, toallas sanitarias, unicel, entre otros. En la Ciudad de México, los residuos orgánicos son llevados a un centro de descomposición donde se transforman en abono, mientras que los inorgánicos reciclables son llevados a una planta de selección.

México es el segundo país que más consume PET en el mundo, pero también es el líder en su reciclaje. Según la SEMARNAT (Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales), reciclamos el 58% del PET, superando a países como Estados Unidos, con 31% y Europa, con 25%. ¡Bien por nosotros! Y deberíamos de poder aumentar más ese porcentaje. Ahí te va cómo.

Los plásticos se clasifican en siete y cada uno tiene su símbolo, que indica qué tipo de plástico es, y cómo se recicla. A continuación podrás encontrar los siete símbolos:

reciclajes

Estos materiales tienen características diferentes entre sí, como podrás imaginar. El PET; por ejemplo, es el más usado en envases de comida y bebidas. Una vez reciclado, el PET se puede usar en muchas cosas, como muebles, alfombras y demás. La FDA (Food and Drug Administration) de EE. UU. regula la seguridad de todos los plásticos utilizados para envasar alimentos y los siete tipos que te presentamos arriba son aprobados por ellos. La selección de uno u otro depende de su precio y las necesidades de uso de cada alimento. La facilidad o capacidad de cada uno de ser reciclado depende de varias cosas; y para seguir con el ejemplo, el PET y el HDPE no son tanta bronca, mientras que el PVC, como el de las tuberías y tarjetas de crédito, son mucho más complicados. La próxima vez que venza tu AMEX, no la tires en cualquier lado, procura destruirla y depositarla en los contenedores específicos.

En alimentación el reto de usar empaques reciclables seguido es mayor debido a un tema de inocuidad (que no haga daño) y conservación (que no se eche a perder rápido). Esto porque muchas veces, para dar mayor vida útil al empaque, se pone una lámina de metal al plástico interior del envase, y aunque el PET sí es reciclable, el metal añadido no. Dado lo cual, ya ninguno de los dos se puede reciclar. Lo mismo con las bolsas de Kraft con ventana de plástico.

Los plásticos 3 (PVC) y 6 (PS) tienen Bisfenol A (BPA) y ftalatos (sustancias dañinas, no pregunten, no es importante), por lo que se recomienda ampliamente evitar su uso en alimentos, sobre todo cuando van calientes. Algunos países, entre ellos Francia, ya prohibieron su uso en contacto con alimentos. Por eso en YEMA ningún envase de comida o bebida tiene estos plásticos en contacto con el alimento. Además, nuestro proveedor de envases PET para productos de higiene personal y belleza fabrica todo con 25% de PET reciclado y están diseñados para almacenar alimentos, bebidas, productos de higiene personal, respectivamente.

El medio ambiente es un tema global que nos interesa e incumbe a todos por igual, por lo que todos deberíamos hacer un esfuerzo extra por hacer la diferencia. Todo suma, cada granito de arena es importante, no lo eches en saco roto.

Carla Valdes, Equipo de desarrollo de producto.

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